3.-
LAS HERMANDADES DURANTE EL SIGLO XX
3.1.1.
Período de 1918 a 1936: Del intento por
recuperar las manifestaciones religiosas
a la desaparición de gran parte del patrimonio
cofrade.
Finalizado
el período de la Restauración Borbónica, llegamos
a una etapa conocida como la de los republicanos
del siglo XX, y nuevamente la existencia de
cofradías y hermandades era nula, teniéndose
que esperar hasta el año 1918 con la reorganización
de la Hermandad de la Soledad. Cinco años
después es fundada en la iglesia parroquial
de San Pedro Apóstol la Hermandad del Santo
Sepulcro y Nuestra Señora de los Dolores,
cogiendo el testigo de la desaparecida hermandad
del siglo XIX.
En el año 1928, y gracias al beneficiado y
organista de la Catedral, Pedro Martín Abad,
es organizada la que hoy conocemos como Hermandad
del Encuentro. Dicha corporación realizó su
primera salida procesional en la noche del
Miércoles Santo de 1929, saliendo la efigie
de Jesús Nazareno -obra de gran valor artístico,
perteneciente al círculo de José de Mora y
desaparecida durante la Guerra Civil- desde
el convento de las Claras, y la Virgen de
la Amargura que lo hacía desde el Corazón
de Jesús, produciéndose posteriormente un
encuentro en la plaza de la Catedral.
Igualmente, en 1928 es fundada la Cofradía
del Niño Jesús de los Remedios, posteriormente
conocida como Hermandad de los Niños Hebreos,
con residencia canónica en el Real convento
de las Puras y bajo el amparo del Cabildo
Catedral. Su primera salida procesional la
efectuó el Domingo de Ramos del citado año
con una imagen de Jesús montado sobre una
borriquita, ejecutada por el tallista almeriense,
Francisco Gálvez Ferrer, quien también realizara,
en 1924, los primitivos tronos del Cristo
Yacente y Nuestra Señora de los Dolores, del
Santo Entierro.
La proclamación de la II República en 1930
supuso un nuevo retroceso en todo lo concerniente
al fenómeno cofradiero almeriense, llegando
incluso a producirse un vacío en cuanto a
procesiones de Semana Santa se refiere, a
excepción del Santo Cristo de la Escucha que
siguió celebrando su Vía Crucis.
Es en el año 1935 cuando se funda en la iglesia
de la Purísima la Archicofradía de la Hora
Santa, sin embargo, no será hasta finales
de los años 40, cuando comience a celebrarse,
en la madrugada del Jueves Santo, el Vía Crucis
con la imagen de Nuestro Padre Jesús de la
Pobreza, obra de bella factura ejecutada por
el granadino Eduardo Espinosa Cuadros. Este
piadoso ejercicio transcurría desde el convento
de las Claras, donde la venerada imagen permanecía
al culto, hasta el cerro de San Cristóbal,
al pie del monumento al Sagrado Corazón de
Jesús. La hermandad fue disuelta en 1967.
Más tarde, y tras el levantamiento militar
del 18 de julio de 1936, estallaría la Contienda
Civil española, lo que trajo consigo el saqueo
y la destrucción, por parte de unos incontrolados
de evidentes posturas anticlericales, de la
mayoría de las imágenes veneradas, tales como
la de Jesús Nazareno, del círculo de Mora;
el Cristo Yacente, talla de mediados del siglo
XVII perteneciente a la escuela castellana;
la Virgen de los Dolores, obra de la escuela
granadina del siglo XVIII realizada por Torcuato
Ruiz del Peral; la Soledad, mal atribuida
a Salzillo, de evidentes rasgos a los aplicados
en la estatuaria procesional por José de Mora;
y el Cristo de la Escucha, talla anónima de
finales del siglo XV o principios del XVI;
así como múltiples de enseres de las cofradías
que por aquel entonces conformaban el concierto
cofradiero.