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Es el cofrade nº :
2908391

 3. LAS HERMANDADES DURANTE EL SIGLO XX

3.1.2. Período de 1940 a 1978: Del auge de postguerra a la crisis durante la época de transición.

Puesto fin a la tristemente recordada Guerra Civil, se origina una nueva una etapa de confesionalidad del régimen político, esta vez dirigido por el General Francisco Franco. De tal forma, revivirá el deseo por recuperar las procesiones de Semana Santa, ya que se estiman a las cofradías como elementos propagandísticos del sistema.

A partir de ahora proliferarán las fundaciones, en algunos casos, y reorganizaciones, en otros, de extintas hermandades, y fruto de este afán por reactivar tal manifestación es la reposición de enseres y esculturas procesionales, para lo cual se confía en artistas locales o con residencia en Almería, así como otros foráneos, principalmente de la orbe granadina y sevillana.

Así, en 1940 es reorganizada en la parroquia de San Sebastián la Cofradía de la Soledad, cuya hermandad no volvería hasta su anterior sede canónica de Santiago Apóstol hasta el año 1961, debido a un incendio surgido en el citado templo. La imagen de la Dolorosa (1940) es obra del escultor castellonense, José Pascual Ortells López, y fue realizada a semejanza de la anterior, desaparecida en julio de 1936. Por su parte la efigie de San Juan Evangelista, paso que se incorporaría al cortejo años después, fue ejecutado en 1946 por el almeriense Jesús Pérez de Perceval y del Moral.

Un año más tarde, se constituye la Congregación de Nuestra Señora de las Angustias y el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, gracias a una colonia de granadinos residentes en nuestra ciudad. Esta congregación, creada en principio como hermandad de gloria, fue fruto de la unión de la nueva Hermandad de las Angustias con la extinguida Cofradía de la Buena Muerte, fundada en 1911, con erección canónica en la iglesia del Corazón de Jesús, y desaparecida en 1931, tras la expulsión de los Jesuitas motivada por la llegada de la República. Su primera salida procesional como corporación penitencial la realizó en la Semana Santa de 1951, con el misterio de la Piedad (1942), obra José Navas Parejo, natural de la villa malagueña de Álora, aunque afincado en la ciudad de la Alhambra. Posteriormente, se unió el Santísimo Cristo de la Buena Muerte (1954), salido de la gubia de José María Hervás Benet.

La madrugada del Jueves al Viernes Santo de 1942 volvió a ser testigo del fervoroso Vía Crucis del Santo Cristo de la Escucha (1941), esta vez con una imagen de Jesús de Perceval, de la cual el polifacético artista almeriense pretendió hacer una copia fiel de la desaparecida y originaria talla, si bien la mencionada pretensión no logró alcanzarse del todo. La hermandad, como tal, fue fundada en el año 1957, aprobándose sus estatutos en 1958, por el entonces obispo de la diócesis, monseñor Alfonso Ródenas García.

Por otra parte, la Hermandad del Santo Sepulcro es reorganizada en San Pedro Apóstol, en el año 1942, aunque no hizo su estación de penitencia hasta el Viernes Santo de 1945. La imagen del Cristo Yacente (1945) es obra del granadino Nicolás Prados López, al igual que la efigie de Nuestra Señora de los Dolores (1945).

En 1943 vuelve a organizarse la Hermandad del Encuentro, en la iglesia de San Sebastián. Sus titulares, Jesús Nazareno (1943) y María Santísima de la Amargura (1943), fueron realizados por el imaginero local José Martínez Puertas. Al cortejo se le uniría el paso de la Santa Mujer Verónica (1952), ejecutado por el entonces profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Almería, José María Hervás Benet.

 

 

 

Años más tarde, la hermandad pasaría a radicar en la S. y A. I. Catedral, para luego regresar al convento de las Claras en el año 1949, aunque la Virgen seguiría saliendo desde el primer templo de la diócesis.

En mayo de 1944, y gracias al empeño del sevillano de Castilblanco de los Arroyos, Juan Fenoy López, es creada, en San Sebastián, la Hermandad de Banca y Bolsa, hoy Cofradía del Amor. La imagen del Santísimo Cristo del Amor (1946) fue tallada por Jesús Pérez de Perceval y del Moral, mientras que Nuestra Señora del Primer Dolor (1952) salió de la gubia de José María Hervás Benet. Del Crucificado del Amor subrayar que durante los primeros años era acompañado por unas imágenes de la Virgen María y San Juan Evangelista, esculturas de escasos valor artístico y estético, creadas por el oriundo de la localidad cordobesa de Cabra, Rafael Campos Serrano. Dichas figuras tuvieron como destino la Hermandad de las Angustias para el paso del Calvario, siendo éstas apartadas del concierto cofrade en el año 2000.

Igualmente, en 1944, y por iniciativa de un grupo de jóvenes almerienses matriculados en la Universidad de Granada, se creó en la S. y A. I. Catedral, la Hermandad de los Estudiantes, efectuando su primera salida procesional en 1945, con sólo el misterio de la Oración en el Huerto (1945), obra de José Martínez Puertas. Nuestra Señora del Amor y la Esperanza (1946), salió del sobresaliente obrador del escultor e imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci.

En el seno de la Organización Sindical es fundada en la franciscana iglesia de San Agustín, en el año 1946, la Hermandad del Silencio, llevándose a cabo su primera salida procesional el Jueves Santo de 1947, con el único paso de María Santísima del Consuelo (1946), efigie de exquisita dulzura en su rostro y manos entrelazadas, realizada por Antonio Castillo Lastrucci. Un año después, se incorporaría el misterio del Descendimiento (1947), obra póstuma del granadino Eduardo Espinosa Cuadros. En los años 60 se adhieren a esta hermandad tres congregaciones subsidiarias, la de Jesús en el Huerto (1960), Jesús del Camino (1960) y el Cristo de la Columna (1961), obras todos ellas del escultor madrileño, Federico Coullaut-Valera. Rememorar de esta hermandad que desde mediados de los años 50 hasta finales de los 60 del siglo XX la imagen de la Virgen del Consuelo, enlutada y acompañada única y exclusivamente por mujeres, salía sobre su antiguo paso, privado del palio, en la tarde-noche del Sábado Santo, en la denominada procesión de la Soledad.

Fruto del enorme crecimiento emergido en el concierto cofradiero es la creación de la Agrupación de Cofradías, en el año 1947, como institución aglutinadora de cofradías y hermandades de penitencia. Dicha institución fue instituida el 19 de febrero del mencionado año, con aprobación de sus Estatutos por parte del administrador apostólico de la diócesis de Almería, D. Enrique Delgado Gómez, con el Nihil Obstat del canónigo magistral y censor, D. José Antón Ortiz.

Diecisiete días después de su puesta en marcha tuvo lugar su primera Asamblea General, llevada a cabo en la Sala de Juntas de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, presidiendo la misma, Francisco de Asís Sáiz y Sanz, hermano mayor de los Estudiantes. Entre los objetivos a alcanzar se encontraba el establecer una Carrera Oficial que sería el Paseo del Generalísimo, regulación de horarios e itinerarios de los desfiles procesionales y desarrollo de una cuestación pro-Semana Santa. El primer pregón oficial se celebró el 13 de abril del año 1957 en la entonces biblioteca Villaespesa, a cargo de Antonio de Torres Rollón.

En 1957, siendo presidente, Emilio Pérez Manzuco, se encargaría al almeriense Antonio Robles Cabrera, la talla de Jesús Resucitado (1957), sustituida ésta en 1960 por la actual hechura, obra de Federico Coullaut-Valera.

 

 

 

Por su parte, es reorganizada en la iglesia de San Sebastián la Hermandad de la Borriquita, en el año 1948, y en ese mismo año sería un niño quien iría montado sobre una borriquita, debido a la falta de imagen para procesionar. En 1957 la hermandad adquirió el misterio de Jesús en su Entrada en Jerusalén, figuras de escaso valor artístico salidas del taller de Cristóbal Julián de Madrid.

Finalmente, se organizó en 1948, también en San Sebastián, la Hermandad de los Excautivos, cuyo misterio del Prendimiento de Jesús (1948), compuesto por las efigies de Jesús, San Pedro, dos soldados romanos y Judas Iscariote, fue tallado por Jesús de Perceval. En 1950 se incorporaría al cortejo Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli, talla mal atribuida a José Navas Parejo pues detenta rasgos evidentes del cículo levantino, adquirido en Madrid, y seis años más tarde lo haría Nuestra Señora de la Merced, del escultor extremeño y afincado en la ciudad de la Giralda, Enrique Pérez Comendador.

Este auge de postguerra se extendió hasta el final de la dictadura, produciéndose una nueva crisis durante la época de la transición española, que provocó la desaparición de todas las hermandades, a excepción de Los Estudiantes, que continuaría haciendo estación de penitencia, Banca y Bolsa, El Silencio y La Soledad, si bien éstas tres últimas, aunque mantendrían sus Juntas de Gobierno en activo, no procesionarían durante varios años.

 

 

 

 

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