3.
LAS HERMANDADES DURANTE EL SIGLO XX
3.2.
Afán por reproducir la Semana Santa sevillana.
3.2.1. Imágenes, atavíos y advocaciones.
Las
cofradías almerienses, sumidas hasta entonces a
las costumbres levantinas y granadinas, implantarán
los modos y costumbres de la Semana Santa sevillana,
principal núcleo artístico donde las nuevas corporaciones
habrían de acudir para formalizar los tan demandados
encargos para la puesta en marcha de las mismas.
Por tal razón, se contratarán imagineros consagrados
y noveles de la ciudad de la Giralda.
Así, Luis Álvarez Duarte tallaría las efigies de
María Santísima de Fe y Caridad (1989), para la
Hermandad de la Santa Cena; Nuestro Padre Jesús
de Salud y Pasión (1992) y María Santísima de los
Desamparados (2000), para la Hermandad de Pasión;
y Nuestra Señora del Rosario del Mar (1996) y Ntro.
Padre Jesús de las Penas en el Abandono de sus Discípulos
(1992), para la Asociación de Santa María Magdalena
del Real Hospital Provincial, este último bendecido
el 18 de marzo de 2001.
Por su parte, Antonio Joaquín Dubé de Luque realizó
el misterio del Prendimiento (1990-1998), Jesús
Cautivo de Medinaceli (1997) y Nuestra Señora de
la Merced (1996), para la Hermandad del Prendimiento.
Las figuras de Jesús Cautivo y la Virgen de la Merced
vienen a reemplazar a las anteriores, ejecutadas
igualmente por Dubé, y que fueron pastos de las
llamas tras producirse un incendio el Jueves Santo
de 1996, en el primer templo de la diócesis. También
son de Dubé las imágenes de Jesús de La Sentencia
(1990), María Santísima de la Esperanza Macarena
(1988) y María Santísima de los Ángeles (1997).
Otras
imágenes realizadas para nuestras hermandades son:
Jesús de la Humildad y Paciencia (1995), María Santísima
de Gracia y Amparo (1993) y San Juan Evangelista
(1999), de Salvador Madroñal Valle, para la Hermandad
de La Coronación; Jesús de la Victoria (1996), para
la Hermandad de la Borriquita, y San Juan Evangelista
(1999) y María Santísima de las Lágrimas (1999),
para el misterio del Calvario de la Hermandad de
las Angustias, obras de Miguel Bejarano Moreno;
Jesús de las Penas (1999) y María Santísima de la
Estrella, de Luis Alberto García Jeute, para la
Hermandad de la Estrella; el misterio de la Santa
Cena (1996-1999), para la Hermandad de la Santa
Cena, y Jesús del Gran Poder (1996), para la hermandad
del mismo nombre, obras de José Antonio Navarro
Arteaga; el misterio del Duelo (1997-), de la Hermandad
de la Soledad, y el Santísimo Cristo de la Caridad
(1998-1999) y los Santos Varones -San José de Arimatea,
San Nicodemo y San Juan Evangelista (2000-2001)-
para la Humilde Hermandad del Traslado al Sepulcro,
obras del profesor Juan Manuel Miñarro López; y
el antiguo misterio de la Santa Cena, desafortunado
grupo escultórico realizado por el sevillano Elías
García Rodríguez, y actualmente venerado en la ciudad
de Zaragoza.
Paralelamente a la llegada de nuevas imágenes de
estilo neobarroco sevillano irrumpe, en nuestra
ciudad, una, hasta ahora, inédita concepción del
arreglo de las efigies, en especial, las de Vírgenes.
Como consecuencia de ello, los rectores de las hermandades
exigen a sus vestidores o camareras la renuncia
de los cánones clásicos, inspirados en las Dolorosas
granadinas y hasta la fecha imperante en las imágenes
marianas almerienses, para aplicarles aspectos del
atavío hispalense, caracterizado por el empleo de
un tipo de tocado con numerosas vueltas de encaje
y el uso de primorosas sayas ricamentes bordadas
en hilo de oro fino.
Referente
a las advocaciones, conforme se van incluyendo nuevas
cofradías en el panorama semanasantero almeriense,
los títulos de imágenes sevillanas van colmando
los nombres de nuestras efigies. Claro ejemplo de
ello lo encontramos en las hermandades de La Borriquita,
Los Ángeles, La Macarena, La Estrella, El Gran Poder
o Cristo de la Caridad en su Traslado al Sepulcro,
misterio sevillano conocido popularmente como Santa
Marta.
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